Rizos de octubre: donde el viento sopla entre las calabazas, el campo se viste de naranja, rojizos y marrones pajizos, los niños juegan detrás de las hojas que vuelan y las aves comienzan sus viajes largos a lugares más cálidos...

Ya va quedando menos para terminar este trabajo tan hermoso, que cada mes aporta algo especial.
Nanas de calabaza
De calabazas voy,
De calabazas vengo,
De calabazas llena
La calabaza tengo.
De flores amarillas
O flores blancas
Me tienen hechizado
Las calabazas.
La calabaza es humo,
Paja y madera,
La calabaza es barro
Y es alfarera.
Farolas de diseño,
Peras gigantes,
La trompa y los colmillos
Del elefante.
Maracas y tambores,
Flautas, trompetas,
Soldaditos de plomo,
Hadas, muñecas…
Los duendes enanitos
De mi jardín
Son también calabazas
Pitiminí.
Parecen caracoles
Sobre la hierba
Que sacarán los cuernos
En cuanto llueva.
Por las grietas del tiempo
De los olivos
Trepan como serpientes
Buscando nidos.
Talleres de tapices
Tejen el suelo
Con alfombras de lujo
Para mi huerto.
Caderas, hombros, pechos
De porcelana,
Caricias, mimos, besos
Bajo la almohada.
Calabazas de agua,
Calabazas de viento,
Nanas de calabaza
Para mis sueños.
poema por Juan Antonio Haro Molina